In brief
- La Operación Gulupa desmanteló una red vinculada al Clan del Golfo que lavó 182.000 millones de pesos a través de criptomonedas y empresas fachada en siete países.
- La organización abandonó el efectivo en 2020 y migró completamente a billeteras virtuales, moviendo cerca de $700 millones de dólares en operaciones con criptomoneas.
- Cinco personas fueron capturadas en España y Colombia; las autoridades incautaron bienes por 53.000 millones de pesos incluyendo 25 inmuebles y 9 empresas.
En 2020, los hermanos Prada Moriones tomaron una decisión que cambiaría las reglas del juego: dejar de mover efectivo. La organización que dirigían—vinculada al Clan del Golfo y catalogada por la Guardia Civil de España como "posiblemente los narcos más poderosos en activo a nivel global"—migró sus operaciones de lavado hacia criptomonedas y billeteras virtuales. El resultado: más de 182.000 millones de pesos blanqueados antes de que la Operación Gulupa los alcanzara.
La Fiscalía General de Colombia presentó el caso esta semana como un hito en investigaciones patrimoniales. El fiscal Camilo Andrés Ruiz Guevara, delegado ante jueces penales del CIRMET y responsable del caso, explicó en un post de Instagram esta semana la evolución que enfrentan: "Ya hoy es muy diferente el narcotraficante al clásico que encontrábamos, aquel que andaba con imágenes ostentosas o una vestimenta ostentosa muy visible. Los hemos comenzado a identificar como unos narcos invisibles".
"Esto ha pasado una segunda, tercera generación, donde ellos ya empiezan a tener un matiz más de empresarios. Ya llegar a una cuarta generación en donde realmente es muy poco el contacto que tienen con la cadena de producción de la sustancia estupefaciente," explicó Camilo Ruiz. "Lo que buscan vender es esa imagen de prósperos empresarios que no tienen nada que ver con el mundo delictivo."
De acuerdo con las investigaciones, Pablo Felipe Prada Moriones, alias "Black Jack", y su hermano Santiago, alias "Marco", camuflaban cocaína en cargamentos de gulupa, piña y plátano. La capacidad operativa era descomunal: entre 6 y 10 toneladas mensuales enviadas a Europa a través de puertos del Caribe y el Pacífico, según detalló Ruiz Guevara. El Clan del Golfo producía el estupefaciente y lo trasladaba hasta los puertos; los Prada Moriones se encargaban de la logística internacional y, sobre todo, de lavar las ganancias.
El salto hacia las criptomonedas fue deliberado. "A partir del ecosistema cripto, nos vimos en la necesidad de empezar a estudiar cómo era que ellos estaban utilizando estas nuevas tecnologías para lavar su dinero", explicó el fiscal en la cuenta oficial de la Fiscalía General de la República de Colombia. Desde 2022, la red constituyó empresas de activos virtuales en siete países: España, Lituania, Nicaragua, República Checa, El Salvador, Estados Unidos y Colombia. El dinero ilícito entraba como efectivo en México, Emiratos Árabes o Alemania, se convertía en criptomonedas, y reaparecía limpio en cuentas corporativas. Solo en operaciones activas de criptomonedas, el grupo habría movido cerca de 700 millones de dólares.
La clave para desarticular la red fue Sky ECC, la aplicación de mensajería encriptada preferida por el crimen organizado global. A partir de cientos de "pines"—los identificadores de usuario en la plataforma—los investigadores reconstruyeron la estructura completa. "Cuando se analizan las comunicaciones que ellos tienen en los pines, nosotros casi que nos metemos dentro de la organización, sabemos cómo piensan, cómo actúan", señaló Ruiz Guevara. En esos mensajes no solo discutían envíos y caídas de cargamentos; también hablaban de su vida personal. Eso permitió ponerle rostro a los códigos: Pablo Felipe, Santiago, y Carlos Ariel Zuluaga Lema, alias "Cejas".
La captura fue simultánea en tres países. En España cayeron los tres cabecillas; en Colombia, Brenda Yineth Pineda Bedoya, alias "La Contadora", quien operaba como representante legal de múltiples empresas fachada, y Jimmy García Solarte, "El Transportador", especialista en el método Hawala. Las autoridades impusieron medidas cautelares sobre bienes valuados en 53.000 millones de pesos.
El caso colombiano no es aislado. En España, la Operación Borrelli desarticuló una red que blanqueó 460 millones de euros mediante criptomonedas, afectando a más de 5.000 víctimas en 30 países. La Operación IFADE-YUZUK intervino 27 millones de euros en activos digitales a una organización que procesaba tres millones semanales a través de compensaciones cripto.
Colombia ocupa el quinto lugar mundial en adopción de criptomonedas. Durante 2024, se movieron 6.700 millones de dólares en activos virtuales dentro del país. La DIAN respondió en diciembre de 2025 con la Resolución 000240, que obliga a los proveedores de servicios cripto a reportar todas las transacciones a partir de 2027.
Andrea Liliana Meza Agudelo, directora especializada contra el lavado de activos de la Fiscalía, enmarcó el caso como una demostración de capacidades: "El caso Gulupa es digno de mostrar para evidenciar no solo el nivel que tiene la Fiscalía en materia de investigaciones, sino también el compromiso que los fiscales tienen por la labor que están realizando, que va más allá de los retos que implican estos nuevos modelos de economía ilícita".
Los tres capturados en España esperan extradición. La gulupa que daba nombre a la operación—una fruta exótica apreciada en mercados europeos—resultó ser apenas el disfraz de una industria que ya no necesita maletas llenas de billetes. Las autoridades, por su parte, aprendieron a leer blockchain.

